lunes, 7 de marzo de 2016
Estriptis
Quiero desabrocharte la lengua
y que hagas para mí
un estriptis oral.
Que te desnudes del silencio,
que te desarropes de todos los adverbios que te abrigan.
Que te quites... hasta los adjetivos.
Que no te escondas detrás de los pronombres,
que solo seas un nombre,
que solo seas un hombre,
que solo seas un simple sustantivo.
Que no me vengas con los posesivos
ni te limites con determinantes,
porque las grandes verdades
se escriben sin artículos.
Que no son preposiciones
lo que necesita mi verbo,
sino proposiciones.
Sin circunloquios,
sin perífrasis,
tan sencillo como mirarte al espejo
y dejar que al otro lado
la que te vea sea yo.
martes, 26 de enero de 2016
Economía léxica
Si me encuentro una moneda en el bolsillo
no me pidas que te compre las excusas.
Las palabras son baratas
pero no hay que condenarlas a caminar en círculos,
no hay que malgastarlas en ensuciar silencios.
Las palabras son pólvora seca
preparada para arder
al salir de los labios,
sin arrepentimiento,
con la furia de un animal herido,
con la seguridad de un cirujano experto,
con toda la verdad arrastrando tras ellas.
Así que
si me encuentro una moneda en el bolsillo, querido,
espero que tengas preparado
un cuchillo de dolor
o una bolsa de besos
o un castillo de dudas
porque yo ya no compro
palabras de segunda.
miércoles, 13 de enero de 2016
Propósitos de año nuevo
Prometo no renunciar a nada
que no pueda recuperar al día siguiente,
no dejar ni un gramo de "quizá"
encima de la mesa,
no velar cadáveres de ayer
huérfana de mañanas.
Prometo no renunciar a nada
que no pueda recuperar con una frase,
no cerrarme la boca con el dedo
como si me grapara la conciencia,
no utilizar los puntos suspensivos
como cañones de guerra.
Prometo no renunciar a nada
que no pueda recuperar por un abrazo,
no retorcer la cuerda del cariño
para convertirla en horca,
no pedirles la cuenta a los momentos
con factura incluida.
Prometo no renunciar a nada
que tenga miedo a perder en un instante,
porque el dolor, porque la risa,
porque la fragilidad de un cuerpo,
porque todo lo que importa
tiene fin.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Libertad
«Lo único que nadie te
puede quitar es la libertad de joderte la vida como te dé la gana».
Libertad, J. Franzen
Imagina que se nos queden cortas
las líneas de las manos
y tengamos la suerte
de poder inventarnos
por un rato la vida.
La emoción de la duda
asaltándonos sin miedo,
invitándonos a huir
en contra de las flechas.
Ser como Bonnie y Clyde
viajando en carreteras;
la ciudad detrás nuestro
y el horizonte desnudo
como un cheque en blanco.
Todas las expectativas,
ningún equipaje;
sabernos tan libres
que nos destrocemos.
Y después,
víctimas de todos nuestros sueños,
voluntariamente,
agazaparnos heridos
en ese previsible azar resuelto
del destino.
viernes, 24 de julio de 2015
Un crimen perfecto
Exprímeme los ojos de una vez
como medios limones
y dejaré salir lágrimas ácidas
que limpien todo rastro de tu boca.
Pon a macerar mis manos al sol
hasta convertirme los dedos
en girasoles secos
y desmenuza todas las caricias
que salieron de ellos.
Desátame el ombligo
como si fuera un globo de feria
y deja escapar el aire
para que mis entrañas se vacíen
de aquel temblor de tierra.
Rómpeme.
Un crimen perfecto
es el que no deja huella.
martes, 7 de julio de 2015
Contraindicaciones
Si tuvieras un prospecto entre las piernas
me pregunto si habría leído tus contraindicaciones
o, como quien toma una aspirina y la engulle sin conciencia,
hubiera obviado los efectos secundarios de tu cuerpo.
Y es que el deseo es como un dolor de cabeza,
enajena los sentidos y siempre esconde causas más profundas.
El mío es consecuencia de un pasado de resaca,
de unos ojos subrayados con el rimel de anoche,
de otros pequeños deseos que me quitaron la sed pero no el hambre.
Mi deseo es una enfermedad crónica
que solo se mitiga con la piel contraindicada.
martes, 26 de febrero de 2013
72 horas
Completamente viernes,
abrumados de noche,
salisteis a las calles amarillas
entre farolas frías
y el calor de dos cuerpos
consumidos de ansia.
Todo el fin de semana
ardiendo en vuestros pies.
Todo el deseo del mundo
hirviendo en vuestras bocas.
Cosidos a besos con sabor a risa
llegó la mañana a guiñaros un ojo.
Os escondisteis en sábanas
como grutas siniestras
y os devorasteis los cuerpos
hasta quedaros en nada.
Al tercer día resucitasteis
… pero entonces fue lunes
y ya nada era cierto.
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